De Siena, esa gran tierra de la Toscana, nace este dulce, simple y
natural.
Cuenta la tradición, que esta antiquísima receta proviene de dos
hechiceras, que, con los primeros fríos del periodo otoñal, salieron al
bosque a cosechar frutos y nueces para preparar un
"hechizo de amor", que ingerido a la luz de las velas y
acompañado de un buen vino joven, procurase entre los comensales una
eterna pasión.
Y así cocinaron frutas y almendras, nueces y miel. Y combinando aromas y
especias hicieron de este dulce, una especialidad realmente única.